viernes, 21 de junio de 2019

una carta del 2010

aparece un corazón gigante y nos traga y nos vamos volando y nos casamos y somos felices pero no comemos perdices porque no hay plata y comemos atún y arroz.

martes, 4 de junio de 2019

La seguridad


Cuando las ventanas crujan
y el viento atraviese
las puertas de mi casa,
el cielo amenace
con romperlo todo
voy a decir:
yo soy mi propia seguridad
yo soy mi propia seguridad.
Cuando duerma
en el descanso de la escalera
en ese caserón de los años cuarenta
de la zona oeste
y sienta verdadero terror
de que algo amenazante
irrumpa por la puerta
o salga del sótano,
yo soy mi propia seguridad.
Pesadillas en las que caigo
por esa escalera,
Cuando me pierda en la cordillera
y sea de noche
y todas las montañas parezcan
las mismas montañas,
los perros salvajes de los mapuches
custodien las casas
los perros son osos
hambrientos,
yo soy mi propia seguridad.
Cuando el colectivo
me deje a 15 cuadras
los descampados
llenos de niebla y escarcha,
partes de
automóviles,
gritan con furia
las lechuzas
que nos protegen
de lo malo,
corremos agitadas
sin sentir las caras
por el frío,
en el desierto
en el que tantos mueren
y las casas de la perfección
siempre peligrosas,
yo soy mi propia seguridad
y el alivio del calor
al regresar de las calles
sanas y salvas
al hogar.

martes, 14 de mayo de 2019

14 de mayo



Ayer fue mi cumpleaños número 29 y estoy viviendo en un embudo de exigencias
y quiero salir de ellas, como salir de un túnel color piel con finas telas de seda.
Estoy muy cansada de llamar a teléfonos para que me paguen
y que me atiendan mal por pedir algo que me corresponde
llamar a teléfonos para que me vengan a arreglar la casa
llamar al remis trucho porque no llego a trabajar
dar buenas clases siempre
que estén ordenados
que se diviertan
que no toquen el celular
ser excelente excelente
recibir llamados del banco provincia y tarjeta naranja a toda hora
Y así, en lo que pareciera ser un embudo de infelicidad y exigencias
se suma otra más, la exigencia de ser felices y de tomarse todo con humor
¿Saben qué me parece?
Que esa es otra exigencia más y además una perversión.
Hoy alguien me dijo ¿Por qué no te relajás?
Y tuve ganas de tirarlo por la ventanilla del auto
aunque quizás es algo que aconseje bastante
perdón
porque ahora, además, también hay que vivir relajada
Y no exigir nada
y no quejarse nunca
y hacer todo bien
y estar siempre felices
y sacrificarse sacrificarse
romperse el alma
y una amiga dijo, estoy harta del sacrificio
es algo muy estúpido y creo que es argentino
mi bisabuela ahorraba todo lo que ganaba
y lo escondía en pequeños bolsillos
nunca se dio un gusto
no se compró la guitarra que deseaba
y jamás viajó
cuando se murió encontraron
billetes por todas partes
billetes que ya no servían
quizás ella pensaba que se estaba sacrificando por algo
o por alguien
pero no me pidan que me relaje.

lunes, 25 de febrero de 2019

Más me vale salir de este día



Soñé que tres hombres adolescentes querían entrar a mi casa de San Antonio de Padua y yo cerraba con llave una puerta de vidrio y llamaba al 911.
Por fin estoy sangrando. Doy vueltas por mi casa sucia y desordenada, hoy pagué sus impuestos.
Hoy pagué sus impuestos con la plata que dejó mi tío cuando estuve en Uruguay.
Parece que finalmente voy a licenciar las horas del colegio del campo. Hoy fui con dolor de ovarios, de mal humor, habiendo dormido poco. Todas las conversaciones sobre la organización del colegio me parecían pelotudas ¿Qué mierda hago acá? Por qué no se callan! Y a cada rato las ganas de ser normal, de que me importen los cuadernos de comunicaciones y el equipo de orientación.
Sólo hice una intervención que no entendió nadie sobre el fondo y la forma, de que son inseparables y de que el contenido no se desprende como una uva del racimo. Dije, entiendo mucho lo que quiere decir Marta sobre no ser corregida en la mesa de examen por esta psicóloga que debería ver menos series y leer más. Seguro quedé como una boluda engreída de mierda.
Como me dijo el otro día Pedro. Me dijo que la verdad yo le había caído muy mal en el asado y yo le dije, creo no haber hecho nada para caerte mal. Es más, ese día estaba simpática. Me dijo que le caí mal porque me aburrí de los juegos grupales y me fui a hacer la mía. Además, me dijo, parecés una piba de familia de alcurnia.
Nada que ver, nada más lejos que eso. Soy hija de docente y vengo de una familia trabajadora. La verdad deberíamos recibir menos castigos de la sociedad por ser como somos. Las reuniones de docentes no pueden durar cinco horas. Se debería contemplar que te vas de una escuela. Voy a extrañar la escuela del campo y las nubes de polvo que me envolvían al entrar. Seguro estas nubes de polvo me generan un montón de puntos negros en la piel. Seguro nunca me quisieron mucho pero alguien seguro que sí. Como ese nene que no hablaba pero que me regaló una taza con un corazón. Un corazón que con el agua caliente se ponía rojo y que cuando se enfriaba se ponía negro. Yo creo que algo me quiso decir con eso.
¡Oh personas que tenemos el corazón negro! ¿Habrá algún paraíso negro para nosotros? ¿Con caballos negros y templos negros? ¿Un paraíso de muñecos de nieve negros en el que nos entiendan?



martes, 19 de febrero de 2019

Se escuchan gritos de chicas


un audio que todavía no escuché
y que no sorprende ni un poco
seguro diga “buen día” y “cada vez falta menos para vernos”,
pero una chica que no conozco me dijo:
“se escuchan gritos de chicas por las noches”

                                                                        ¿Vos los escuchás? ¿Todavía los oís?

¿Escuchás cómo retumban en las plazas y paradas de colectivo,
en las bicis, en los fondos oscuros de los puertos, los bares,
y en los descampados de luciérnagas y cascarudos?

se escuchan gritos de chicas por las noches
y no únicamente en esta ciudad,

cuando los escuchan nadie sale de su casas
se quedan como encerrados
a pesar de que es verano
a pesar de que sean las 11 de la noche
y haya familias que salen de la mano a tomar helado.

También vio una mano que no gritaba,
atravesó la ventana abierta como un rayo
firme y decidido
como un baile silencioso de conejos hechos con lana.

Se escuchan gritos de chicas.
Sí, se escuchan efectivamente gritos de chicas,
de caracoles cuando se los están por comer,
ranas que gritan como gatos en las acequias
y tortugas nadadoras que también gritan,
en las zanjas de los barrios,
barrios que los gobiernos jamás van a sanear,
ni arreglar, ni a iluminar
brillan con la luz de la luna rojiza del atardecer,

porque el grito de una chica no está hecho de palabras,
es de fuego y sale de la mente,
una fogata hecha con cajones de verdulería
y que nunca se extingue.