Una amiga se pelea con alguien
y me comparte un audio
en el que le dicen
"hacé lo que quieras, Silvia"
y yo repito esa frase todo el día
hasta que queda solo el sonido
hacé lo que quieras, Silvia
hacé lo que quieras, Silvia
lo que quieras es lo que quieras
como nadar en círculos
correr una maratón a caballo
saltar tus obstáculos
llegar hasta la patagonia incendiada
a caballo.
En las peleas
la gente suele repetir
la idea de hacer lo que se quiere
como si antes la persona
no hubiera podido, justamente,
hacer realmente lo que quiere
no hago lo que quiero
sino apenas lo que puedo
no es posible hacer lo que queremos
cuando no sabemos lo que queremos
o aquello que queremos
está detrás de una ventana sucia
de aquel galpón
lleno de basura y enredaderas.
últimamente me levanto convencida
de que supe lo que quería durante mucho tiempo
y ahora no,
lo que quiero se me escapa
como un billete de poco valor
entre las manos
un billetito de poco valor,
de nulo valor
como los de 50 pesos,
que cuando te tocan
los miras con un poco de pena.
Nadie sabe qué hacer con un
billetito de 50 pesos
porque no se puede comprar
nada con ese papel.
Entonces me pregunto
dónde empezó la crisis del valor
si con el billete de 50 pesos
o con una mujer gritándole a mi amiga,
gritándole a su celular
mientras camina por una calle,
gritándole a una pantallita
creyendo que le está gritando a mi amiga,
"hacé lo que quieras, Silvia"
estamos cerca del final del verano
y las rosas están empezando a
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