miércoles, 28 de enero de 2026

 quizás sea medio indiscreto

contarlo acá

pero creo que el premio a la mejor historia del verano

se lo llevan anita y seba

que para zafar de un posible robo

metieron sus compus

adentro del horno apagado

y llegaron cansados de la playa

con milanesas

y lo prendieron

cocinaron las milanesas

y las compus

yo creo que es la mejor 

historia del verano 

lejos

porque además

no se pusieron tristes

cuando me lo contaban

sino alegres

porque a fin de cuentas

que le hace al mundo 

dos compus y un par de milanesas

 Una amiga se pelea con alguien

y me comparte un audio 

en el que le dicen 

"hacé lo que quieras, Silvia"

y yo repito esa frase todo el día

hasta que queda solo el sonido

hacé lo que quieras, Silvia

hacé lo que quieras, Silvia

lo que quieras es lo que quieras

como nadar en círculos

correr una maratón a caballo

saltar tus obstáculos

llegar hasta la patagonia incendiada 

a caballo.

En las peleas

la gente suele repetir

la idea de hacer lo que se quiere

como si antes la persona

no hubiera podido, justamente,

hacer realmente lo que quiere

no hago lo que quiero

sino apenas lo que puedo

no es posible hacer lo que queremos

cuando no sabemos lo que queremos

o aquello que queremos

está detrás de una ventana sucia

de aquel galpón

lleno de basura y enredaderas.

últimamente me levanto convencida

de que supe lo que quería durante mucho tiempo

y ahora no,

lo que quiero se me escapa

como un billete de poco valor

entre las manos

un billetito de poco valor,

de nulo valor

como los de 50 pesos,

que cuando te tocan

los miras con un poco de pena.

Nadie sabe qué hacer con un

billetito de 50 pesos

porque no se puede comprar 

nada con ese papel.

Entonces me pregunto

dónde empezó la crisis del valor

si con el billete de 50 pesos

o con una mujer gritándole a mi amiga,

gritándole a su celular

mientras camina por una calle,

gritándole a una pantallita

creyendo que le está gritando a mi amiga,

"hacé lo que quieras, Silvia"

estamos cerca del final del verano

y las rosas están empezando a

viernes, 9 de enero de 2026

soñé que Ingeborg Bachmann

estaba en un balcón y me hablaba 

otras figuras la rodeaban

 presencias o espíritus un poco desdibujados

tenían la lengua que hablan los fantasmas, 

como hablar debajo del agua 


miércoles, 10 de septiembre de 2025

 Ayer pensé que ser una adulta estaba bueno

como cortar en partes un objeto sobre una mesa

con decision:

esto lo quiero,

esto no lo quiero,

esto no no, por favor, esto no.

A veces lo que no queremos es un estado

de la mente y también

de la billetera, el interés

de cada miligramo, porcion del cuerpo

en hacer o no hacer una acción determinada.

Como estar una hora con el celular

en la cama deshecha y pensar

qué es lo que estoy haciendo

con mi vida

¿quién soy?

¿quién es toda esta gente?

¿Por qué es tan lindo este animalito

y me roba el alma, el corazón

e inmediatamente me la hunde

en el fondo de los abismos

de la percepción?

Le dije a chat gpt que quizás estaba 

embarazada por accidente

y me dijo que era una idiota,

después me entregué al fondo

del scroleo en primera al mango

escuchando heavy metal

en un taller de autopartes.

La realidad puede ser confusa

pero ahora los sentimientos 

no me engañan.

Puedo saltar a tu auto

y comandar la mejor música del mundo

hacerte bailar en un tunel vibracional

aunque quizas ahora mismo,

no quiera estar

haciendo nada más

que 

tocar

estas teclas plásticas hermosas,

teclas históricas

de mi notebook 

jueves, 28 de agosto de 2025

 Alguien el sábado se puso un pulóver de rombos para la cena y descubrimos que, en medio de los rombos y la lana un poco gastada del pulóver, había pequeñas personitas o formas casi humanas que se repetían en el patrón sin ser muy claras.

En el piso negro con manchas blancas de mi baño hay formas y figuras que forman la cara de un gato y también de una suerte de persona con los ojos muy grandes que mira fijamente.

Habría una conexión entre la forma y lo que la mente piensa que forma. Un fantasma de la forma o algo así.

Cuando era chica me parecia percibir, arriba del placard de la pieza de mi mamá, una especie de escondite para algún ser que pude ver muy bien un día de mucha fiebre.

Al mismo tiempo, había una ventana que daba al pulmón de la casa. Un cuadrado tipo terraza al que no podíamos acceder. Que hubiera una habitación sin puerta me generaba muchas fantasías. Pensaba que podía esconderme ahí o construir mi propia guarida. Ahora las casas que habito no tienen escondites ni fantasías. Una vez metí la mano hacia el fondo, en un mueble empotrado de madera, y encontré una botella vieja de licor llena y sin abrir, pero el tiempo había evaporado parte del líquido.

En la pieza de mi tío Gustavo había una biblioteca falsa que se podía abrir y adentro había un escondite muy húmedo en el que había revistas viejas, diarios y máquinas de fotos. También una caja de cartón con muchos papelitos del loto, muchísimos papelitos.

No entendía cómo, después de haber jugado tanto, nadie hubiera ganado nada.

lunes, 28 de abril de 2025